Editorial revista 82. Los años que nos hacen Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. — Antonio Machado, “Recuerdo infantil”. Este número de Participación quiere detenerse precisamente ahí, en la Educación Infantil, en su valor y en todo aquello que sucede en estos primeros años que marcará las trayectorias educativas y vitales de nuestros hijos e hijas. Queremos agradecer especialmente a todas las personas que han aceptado compartir su conocimiento, sus experiencias y sus reflexiones en las páginas que siguen y a los profesionales de la educación, familias, especialistas y personas comprometidas con la infancia que, desde diferentes miradas, contribuyen a hacer visible una etapa que merece ser reconocida, cuidada y defendida. Como familias, queremos que estas páginas sirvan también para recordar que hablar de Educación Infantil es hablar de derechos. Del derecho de todos los niños y niñas a recibir una educación pública de calidad desde los primeros años; del derecho a acceder a ella en condiciones de equidad; del derecho a recibir los apoyos que cada uno necesite; del derecho a crecer en una escuela que respete sus ritmos y sus diferencias; y del derecho de las familias a participar en el proceso educativo de sus hijos e hijas. Defender el 0-6 significa, por tanto, defender una concepción de la educación que comienza desde el nacimiento y que reconoce el enorme valor de estos primeros años. Significa reclamar una red pública suficiente, gratuita, accesible y de calidad, con los profesionales necesarios, orientación, coordinación entre etapas, etc. La maestra y educadoras de infantil observan, sin alarmismo ni etiquetas, la detección temprana a estas edades es crucial en la evolución de los niños y niñas, se trata de conocer el desarrollo infantil lo suficiente como para reconocer cuándo una dificultad puede necesitar una atención especializada y actuar antes de que el tiempo convierta esa dificultad en una barrera mayor. Los niños y niñas llegan al aula con mucho más que una mochila, llegan con su familia, con sus circunstancias y con todo aquello que durante la noche o durante el fin de semana ha sucedido en sus casas. Hay niños que llegan después de haber dormido bien y desayunado tranquilamente, y otros que llegan cansados porque la noche ha sido complicada. Hay familias que atraviesan momentos difíciles y menores que, aunque todavía no sepan explicarlo, perciben que algo está ocurriendo. Hay pequeños que algunos días llegan al colegio sin haber desayunado, y entonces resulta difícil pensar que la respuesta pueda ser simplemente pedirles que se concentren en una actividad. Antes de aprender necesitan estar bien, antes de escuchar un cuento necesitan sentirse seguros, antes de participar necesitan tener cubiertas necesidades fundamentales que sólo pueden llegar tras una atención individualizada que las detecte y que ofrezca soluciones. La Educación Infantil tiene una dimensión de equidad primordial. Si sabemos que las desigualdades empiezan muy pronto, no tiene sentido esperar a que los niños sean mayores para intentar corregirlas. La respuesta tiene que comenzar desde los primeros años, cuando todavía estamos a tiempo de acompañar muchas de esas diferencias antes de que se conviertan en brechas mucho más profundas. La historia de la Educación Infantil es, en buena medida, la historia del tránsito de la custodia a la educación, pero también la historia de una paradoja, mientras el sistema ha reconocido progresivamente que la educación comienza al nacer, la organización de esa etapa en Madrid ha seguido separando con frecuencia los caminos de los niños y niñas antes y después de cumplir tres años. Según los datos del Informe del Sistema Educativo del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid sólo 16 centros públicos específicos de Educación Infantil mantenían el segundo ciclo en el curso 2023-2024. La expansión de la oferta pública de 0-3 de la Comunidad de Madrid a partir de 2022, financiada con los fondos europeos Next Generation y canalizada a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, podía haber sido una oportunidad para volver a unificar los dos ciclos de Educación Infantil. Sin embargo, la creación de aulas de primer ciclo en los CEIP se realizó sin criterios pedagógicos suficientes, insertándolas en centros que contaban con espacio físico, pero sin tener en cuenta otras muchas variables necesarias para garantizar una verdadera continuidad educativa. El primer despliegue alcanzó a 46 centros públicos y alrededor de 2.000 plazas, llegando posteriormente a casi un centenar de centros. Pero la expansión no se limitó a los colegios. Los fondos del MRR también contribuyeron a la construcción de cinco nuevas escuelas infantiles públicas en la ciudad de Madrid: Juan Latino, en Villaverde; Mudarra, en Hortaleza; Preciosa, en Villa de Vallecas; Conde Niño, en Vicálvaro; y Mowgli, en Arganzuela. Estas escuelas suman 930 plazas públicas y supusieron una inversión de construcción cercana a los 17,5 millones de euros. Los datos de ejecución del programa permiten identificar, además, cerca de 18,9 millones de euros de gasto ejecutado en estas cinco infraestructuras dentro de las actuaciones vinculadas a la creación de nuevas plazas de primer ciclo. La Educación Infantil de primer ciclo requiere también condiciones adecuadas de escolarización, ratios que permitan una atención de calidad, espacios apropiados, profesionales suficientes, pareja educativa en aula, etc. así como una planificación que garantice una oferta pública suficiente y territorialmente equilibrada. Los fondos europeos han proporcionado una oportunidad extraordinaria para ampliar la red y mejorar sus infraestructuras. El reto ahora es convertir esa inversión inicial en una política pública estable, mantener las plazas creadas, garantizar su financiación ordinaria y asegurar que el crecimiento de la oferta vaya acompañado de calidad educativa y de unas condiciones dignas para las niñas y los niños. Porque hablar de Educación Infantil no es hablar únicamente de plazas, aulas o infraestructuras. Es hablar de cómo entendemos la educación, de qué sociedad queremos construir y de qué oportunidades estamos dispuestos a garantizar desde el comienzo. Sin embargo, cada curso miles de niños y niñas se quedan fuera de la red pública de Escuelas Infantiles Educación Infantil son los años que nos hacen y, precisamente por eso, son años que no podemos dejar en segundo plano. Queremos agradecer a todos los partidos políticos que han participado en este número especial sobre las elecciones autonómicas y municipales. Consideramos que es fundamental revisar las propuestas y líneas de actuación presentadas para poder tener una actitud crítica y formada al respecto. Es decisión personal de cada ciudadana y ciudadano ejercer, después de un profundo análisis, su derecho al voto. Esperamos que sea de vuestro interés y que, junto a otras actuaciones informativas que ha realizado la Federación, os sirva para completar y definir vuestra intención de voto, sea cual sea el que ejerzáis. FAPA Francisco Giner de los Ríos 59 Puntúe este artículo: 4.0 Etiquetas: participación enseñanza Revista FAPA Educación Infantil