Galapagar

escudoGalapagar es un municipio del noroeste de la Comunidad de Madrid (España), situado a 881 metros de altura sobre el nivel del mar, y a 35 kilómetros de la capital, cerca del río Guadarrama. Su término municipal tiene una superficie de 71,6 km²limita con diez municipios y está situado al sur de Collado Villalba y al oeste de Torrelodones. Tiene una población de 31.261 habitantes y una densidad de 403,96 hab./km².

Galapagar está ubicado en las estribaciones de la sierra de Guadarrama. Dentro del municipio se halla parte del Parque Natural del Río Guadarrama y su Entorno, caracterizado por el predominio del bosque mediterráneo y de ribera, así como por la existencia de amplias zonas de pastos. Encinas, enebros, fresnos, jaras, quejigos y pinos se cuentan entre las principales especies vegetales del municipio.

fotoEl nombre de Galapagar se debe a que los primeros asentamientos urbanos dentro de nuestro término municipal estaban localizados alrededor de una pequeña laguna en la que existía una colonia de galápagos; por este motivo, en el escudo oficial del municipio aparecen representados estos animales.

En Galapagar han residido y residen grandes personalidades del mundo de las Artes, las Ciencias y las Letras como el dramaturgo madrileño Jacinto Benavente, el pintor Palazuelo, el periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte, Tasio Greciano, primer ciclista profesional ahora ya retirado,Chema Madoz fotografo a través de cuyas obras avanzamos a comprender lo extraño de los atributos en las formas y los ciclos que de forma machacona se producen en la naturaleza, Alicia Luengo Sánchez pintora granadina, entre los más revelantes, además de ser cuna del torero José Tomás .

Pueblo de gran tradición taurina, cuenta con numerosas peñas afincadas en él. Conocer Galapagar es enriquecerse con su arte, con su naturaleza y con su antigua cultura de tradición castellana.

Un poco de historia ll Lugares de interés

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Historia

No hay ninguna constancia arqueológica o documental de que existiera en Galapagar población romana alguna, sólo indicios, como un miliario y un ara anepígrafa colocada junto a la iglesia parroquial.

Sin embargo al noroeste del casco antiguo del municipio, en la zona en la que se levantó el Centro Cultural La Pocilla, se detectó en su momento la presencia de un hábitat de época tardorromana-visigoda, colocado junto a la vía romana que viene de Segovia por el puerto de La Fuenfría.

El paso de los árabes por Galapagar fue denominado, por Félix Hernández Jiménez, camino de Humayd o Balat Humayd, que aparece en fuentes cristianas, desde el s. XII, como Bálatome, y ponía en comunicación las dos mesetas castellanas. Vendría desde Toledo por la margen derecha del río Guadarrama y llegaría hasta el pueblo del mismo nombre, para remontar el puerto de Tablada hasta El Espinar, coincidiría aquí con el camino medieval que se bifurcaba en lo alto del puerto para dirigirse a Segovia por Ferreros (Otero de Herreros), próximo a Riofrío. La ruta del Balat Humayd aparece mencionada en varías fuentes musulmanas desde el siglo IX. Es posible que el lugar se empezara a poblar en el siglo XII sin ningún tipo de plan previo, puesto que han aparecido una serie de yacimientos que nos remiten a despoblados de esta centuria. Uno sería el también denominado de Galapagar, sito en una zona de canteras hacia el kilómetro 4,500 de la carretera de Villalba; a la misma época pertenecerían los denominados Ferrero, Fuente del Álamo y Pazenporra.

El territorio pertenecía en 1208 al Sexmo de Manzanares, incluido a su vez en la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, y en 1249 es citado por primera vez en una carta, de la que hablaremos, en la que Fernando III establece las lindes entre Madrid y Segovia, en un intento más de resolver el litigio que las dos villas mantenían desde 1152, durante el reinado de Alfonso VII, por la propiedad de estas tierras limítrofes que, más adelante, por decisión de Alfonso X el Sabio, constituirían el denominado Real de Manzanares.

Podemos pensar que en 1249 Galapagar ya existía, sin embargo es posible que la auténtica fundación se remonte a la época de más intensa repoblación cristiana, y en concreto hacia el año 1268, reinando el rey Sabio, lo más probable es que sus fundadores fuesen ganaderos segovianos que, incluso, pudieran haber aprovechado algún hábitat anterior.

En 1297 Sancho IV incluye Galapagar en el territorio de Segovia en un nuevo documento de amojonamiento que tenía por objeto proceder al deslinde de los lugares pertenecientes a Segovia y Madrid respectivamente.

El Real de Manzanares y, con él Galapagar, seguiría oscilando en el futuro entre Segovia y Madrid, entre el señorío y el realengo, según los avatares historícos. Bajo el reinado de Juan I pasará a la Casa de Mendoza (1383) y, en consecuencia, al Condado del Real de Manzanares en 1445, encarnado en dicha Casa por otorgamiento de Juan II. En 1475 Diego Hurtado de Mendoza será nombrado por los Reyes Católicos primer duque del Infantado, ducado bajo cuyo señorío permanecerá Galapagar largo tiempo, alcanzando el transcurso de la Edad Media a la Edad Moderna. El asentamiento original del pueblo se produciría aprovechando una zona relativamente llana y extendida en el entorno de la encrucijada de un gran número de caminos. En un enclave del extremo del hábitat se situaría la primitiva iglesia, que pudo construirse a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV.

Otros yacimientos tardomedievales corresponden a una alquería del siglo XIV, conocida como Las Ventillas y emplazada al sur del municipio, en las inmediaciones de la urbanización Las Cuestas, así como a la necrópolis de La Navata, que pudiera ser la misma en torno a la cual, según Andrés Marín Pérez, existió una ermita. El lugar es conocido como Prados de las Callejas. A mediados del siglo XV pudo fundarse en el territorio de Galapagar, concretamente en las proximidades de Navalquejigo, que algunos identifican con el embrión de la primitiva población, la ermita de San Bartolomé, más tarde conocida como del Cerrillo, mientras que la construcción de la actual Iglesia Parroquial se iniciaría cerca del cambio de la Edad Media a la Edad Moderna, durante cuyos primeros años continuarían las obras.

Galapagar pierde su condición de anejo de la villa de Manzanares en el año 1523, al conseguir su propio villazgo por concesión de 24 de diciembre de Doña Juana de Castilla y del rey Carlos I. El 20 de abríl de 1529 se vería confirmado en Toledo tal otorgamiento.

En el Repertorio de Alonso de Meneses de 1576, aparece por vez primera el Camino Real de Valladolid que desde Madrid continuaba por Aravaca, Torrelodones, La Venta (en el municipio de Collado Villalba), Guadarrama y Tablada. Dicha carrera le queda alejada al núcleo urbano de Galapagar, pero su territorio sí se ve afectado por el este. Como por otra parte en esta época existirá un camino a El Escorial que pasa por Galapagar y arranca de Torrelodones, la conexión es evidente y quedará reforzada en los años inmediatos con el monarca Felipe II y la construcción del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Aunque no se conservan las Relaciones de Felipe II correspondientes a Galapagar, sí sabemos, por las de Villanueva del Pardillo, entonces conocido como lugar del Pardillo, que en 1580, fecha de su realización, éste era "aldea e jurisdicción de la villa de Galapagar, con término propio delimitado, aportando una sesentena de vecinos que habitaban otras tantas casas y se regían por un alcalde pedáneo nombrado en Galapagar". Todo quedaba incluido en el Real de Manzanares, ya propiedad como se ha visto del duque del Infantado, y a su vez se encuadraba en el reino de Toledo y la provincia de Guadalajara, así como en el distrito de la Real Chancillería de Valladolid, donde se resolvían los pleitos en grado de apelación, puesto que los ordinarios se contemplaban en el propio Galapagar. En el plano religioso se dependía del arciprestazgo de Canales y del arzobispado de Toledo.

Tanto Villanueva del Pardillo, como el resto de los anejos de la jurisdicción de Galapagar, es decir, Colmenarejo, Navalquejigo y Torrelodones, formaron en 1564 sus propias parroquias, tras su desenajenación por Felipe II.

Por estas fechas debían de existir en el término varias ermitas, al menos las de San Gregorio y de la Vera Cruz, así como la de San Bartolomé y la de San Bruno.

Aguas arriba del puente de las Minas existía otro puente de piedra que algunos datan en el siglo XV y otros en el siglo XVI y que se conoce como del Molino de la Navata, por encontrarse junto a un molino arruinado de la misma época en el lugar de La Navata.

Como es frecuente en la historiografía española, el siglo XV no cuenta en Galapagar con documentación que aporte datos al respecto; sí sabemos que en 1630 a Colmenarejo se le concede el villazgo, desapareciendo su fuerte vinculación con Galapagar, mientras que Torrelodones, para el que también lo había solicitado la duquesa del Infantado, ha de esperar a 1658 a que sea una realidad. Navalquejigo sí continuará, por el contrario, unido a Galapagar, pese al contencioso que con esta villa mantenía la de El Escorial por su posesión desde 1503. Durante el siglo XVIII el pueblo siguió formando parte, como cuarta villa del Real de Manzanares, del corregimiento de Guadalajara dentro del partido de Colmenar Viejo, según nos da cuenta en sus inicios el Vecindario General de España de 1717 y en sus postrimerías el Censo de Floridablanca de 1789, pasando por las respuestas del Catastro de Ensenada y las Relaciones de Lorenzana, hasta que en 1799 el partido judicial en su totalidad se integra en la provincia de Madrid.

En 1751 las Transcripciones de las respuestas al Catastro de Ensenada nos informan de que Galapagar continúa dependiendo de la Casa del Infantado y que Navalquejigo y Colmenarejo le limitan por el oeste, mientras que el Pardillo lo hace por el Sur. Aunque el Pardillo y Colmenarejo sean ya villas y tengan delimitado su propio término, carecen sin embargo de alcalde propio y a efectos fiscales se integran en la jurisdicción civil de Galapagar; ello explicaría el que en el proceso de la encuesta haya también vecinos de Colmenarejo y el Pardillo.

Con la ejecución del nuevo camino Las Rozas - Galapagar - El Escorial y su ramal Galapagar - Guadarrama, que enlazaba con la magnífica intervención efectuada en 1749 (reinado de Fernando VI) sobre el puerto de Guadarrama, la villa recobre vitalidad.

Sin embargo, la invasión francesa tuvo graves repercusiones en el pueblo, puesto que en él se asentó un destacamento galo aprovechando su situación al borde de dos caminos estratégicos en el acceso a Madrid.

Con la reforma administrativa de 1833 quedará sin valor el señorío del Infantado, que tantos siglos había estado presente en la localidad, la cual, a mediados de la centuria, continuaba inserta en el partido judicial de Colmenar Viejo, constando ahora Navalquejigo como un agregado suyo.

Como en el resto de los pueblos de España y, por ende, de la provincia de Madrid, a partir de la ley desamortizadora de Madoz, de diciembre de 1869, que es una de las consecuencias de la revolución de septiembre de 1868, se transforma el mapa del territorio de cada término municipal.

Otro factor que modificará el territorio y la actividad económica de Galapagar y los pueblos limítrofes es la llegada del ferrocarril, a comienzos de los años sesenta. La línea del Norte de España, Madrid-Irún, se trazará por Villalba y El Escorial en su paso hacia Ávila y Medina del Campo, afectando al término municipal en sus lindes este y norte.

Finalmente, hay que reseñar el encuadramiento de Galapagar desde 1887 en un nuevo partido judicial, el de San Lorenzo del Escorial, que reabsorberá 14 municipios del partido de Colmenar Viejo, lo cual, dada su proximidad a la recién cabeza de partido, significará para la localidad unas evidentes mejoras de su vida administrativa.

En el siglo XX Galapagar se convierte en lugar de veraneo para muchos madrileños, que triplican la población ordinaria, y que originaron la aparición de numerosas colonias constituidas por "hotelitos de piedra y pizarra", en los que se utilizaba la piedra procedente de las canteras que el municipio tenía en explotación.

Durante todo este siglo se empiezan a promover la construcción de diversas urbanizaciones en los extrarradios de la población.

La vía romana

Las fuentes sobre caminería de época romano y visigoda, en la zona, se reducen a dos: el Itinerario de Antonino y el Anónimo de Ravena. Ambos documentos son muy discutidos.

Según el Itinerario de Antonino las vías romanas que atraviesan la actual Comunidad de Madrid son: la A24, de Mérida a Zaragoza; la A25, otro itinerario de Mérida a Zaragoza y la A29, un tercer itinerario entre las mismas ciudades, pero esta vez por Lusitaniam.

En realidad tendríamos dos vías: una que iría de Segovia a Ocaña en nuestra zona y otra de Talavera a Alcalá, pasando por Toledo. Nuestra interpretación de las mismas Esta vía, que en nuestro tramo iría de Segovia a Titulciam, tendría, en las cercanías de Galapagar, una mansio llamada Miac(c)um. Como ya hemos apuntado, hay varios yacimientos que podrían corresponder con ésta mansio situada a 29 millas de Segovia:

1) El Beneficio, el Collado Mediano, recientemente excavado por J. Jiménez Guijarros, situada aproximadamente a las 24 millas que marca el Itinerario, con un ramal desde la calzada de una milla.

2) Monesterio, en San Lorenzo de El Escorial. A unas 27 millas. Allí hay un yacimiento romano, visigodo y musulmán, a orillas del Guadarrama.

3) San Yago, en el Km 40 del ferrocarril de Ávila, en donde se encontraron dos inscripciones romanas. Allí se cumplen las 29 millas de la variante desde Segovia.

Desde allí, la vía iría por Galapagar, en donde se ha encontrado un miliario, de Caracalla, recogido en las dependencias del Ayuntamiento, y en cuyo término municipal se ha excavado un tramo de calzada.

En el mes de Diciembre de 1994, y por encargo de la Comunidad de Madrid, dentro del turno de oficio del Colegio de Doctores y Licenciados Olga Vallespín, Carlos Caballero y Ángel Conejo, realizaron una intervención de urgencia en la Calzada Romana de Galapagar, en la zona de la vía pecuaria llamada Cordel de Suertes Nuevas, junto a la carretera de Galapagar a Collado-Vlllalba y el llamado Puente del Toril (VALLESPÍN, Olga, CABALLERO, Carlos y CONEJO, A. 2000). El objetivo de la intervención era "documentar los restos, dotarles de una cronología y dictaminar sobre la posibilidad de integrarlos en un proyecto de parque lineal promovido por el consistorio local".

El tramo intervenido constaba de dos tramos de 200 y 40 m. de longitud, con una orientación general noroeste-sureste. A estos dos tramos ya conocidos se añadió durante la intervención un tercero, al norte de los anteriores, enterrado y en aparente buen estado de conservación, al haber quedado oculto por el talud de la carretera. Además, prospecciones sobre el terreno complementarias de los trabajos permitieron documentar un cuarto tramo que prolonga la calzada por el lado oeste de la carretera, y cuyos restos se prolongan en una longitud aproximada de 3,5 km., en dirección al Puente del Herreño.

Se realizó una limpieza superficial y dos catas, que "permitieron determinar las características constructivas de la calzada y establecer la anchura media del empedrado, que quedó cifrada en tomo a los 8 metros." La técnica constructiva consistía en "grandes losas asentadas sin argamasa sobre pequeñas piedras de granito y cuarzo". Su grado de conservación era bueno, pero las excavaciones no proporcionaron material arqueológico alguno que pudiera otorgar una cronología a los restos.

Los arqueólogos que realizaron la excavación mantienen que su cronología es romana, basándose en que la vía está en el corredor de la vía romana, que procede del Puerto de la Fuenfría, y también en la aparición de un miliario, descubierto en los años 70 y custodiado en el antiguo calabozo del Ayuntamiento de Galapagar, muy cerca de donde fue encontrado y a donde conduce directamente la vía excavada.

Siguiendo hacia el sureste, en dirección al centro de Galapagar, junto al Centro Cultural la Pocilla, se encuentra otro tramo corto al descubierto. A él corresponde la planta que aparece en el artículo citado.

Un poco más al sur la calzada pasa al otro lado de la valla y penetra en el interior de la parcela adyacente, desde donde se dirigiría ya hacia la Plaza Mayor de Galapagar, en cuyas cercanías, en la calle Torrelodones, apareció en los años 70 el miliario que hoy se encuentra custodiado en el antiguo calabozo municipal.

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Lugares de interés

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

iglesiaEn el siglo XVI, el gran Duque Diego Hurtado de Mendoza construye la Iglesia, consagrada por el Cardenal Cisneros en 1513. Los Reyes Católicos regalaron para ella objetos religiosos como el cáliz limosnero. Es un edificio rectangular con una airosa torre de planta cuadrada en la esquina sur de la fachada poniente. La torre está formada por dos cuerpos separados por una imposta de piedra. El primero de ellos, de mayor altura, está construido en piedra de sillería, al igual que el segundo campanario que va rematado por una cornisa adornada con bolas de piedra. En cada fachada se abren dos ventanales rematados por arcos de medio punto y cubierta por un tejado piramidal, adornado en su vértice por una cruz.

La Puerta de entrada muestra un bello arco carpanel adornado con alfiz y en el interior del templo se alzan tres naves. Una nave central apoyada sobre pilares rectangulares que forman seis arcos de medio punto y dos naves laterales con la mitad de anchura que la nave central. El presbiterio es de planta cuadrada, se accede por un arco apuntado y cubierto por bóveda de crucería gótica, con terceletes, reforzada por el exterior por unos contrafuertes en sus esquinas, rematados con adornos de bolas de piedra. La cubierta de la nave muestra un artesonado de madera de Valsaín, de par y nudillo, con dobles tirantes característico del siglo XVI.También cabe destacar su pila bautismal de estilo barroco.

La Parroquia fue declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid en 1995, y en ella se celebran entre otros eventos el Concierto de Navidad.

La estatua de Jacinto Benavente consiste en un busto del famoso dramaturgo, colocado sobre un pedestal de libros, al pie del cual llora la figura de una mujer sentada.Monumento a Jacinto Benavente

Galapagar fue lugar de residencia del dramaturgo madrileño Jacinto Benavente y en su honor se construyó un monumento al lado de la Iglesia Parroquial de la Asunción, en la Plaza de la Constitución. Residió en un palacete situado en una finca a las afueras del pueblo denominado El Torreón, enclave natural privilegiado con la Sierra de Guadarrama a su espalda.

El escritor fue enterrado en el antiguo cementerio de Galapagar en el año 1954.

Ayuntamiento

Personas paseando, con el Ayuntamiento al fondo. En primer plano a la derecha, el busto de Benavente.Fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII, y reformado durante el siglo XX.

Contiene elementos de piedra labrada y se ha utilizado para múltiples usos desde escuela pública hasta cárcel.

Rollo o Picota

Símbolo de Jurisdicción y Justicia, dado a Galapagar por su Majestad Emperador Carlos V, el 20 de enero de 1525, día de San Sebastián, siendo Señor de la Villa, Don Diego Hurtado Mendoza, Duque del Infantado.

Calzada Romana

Miliario romano, parecido a una columnaEl Imperio Romano en Galapagar nos dejó la Vía XXIV Antonina, una calzada romana del siglo III d.c., que cruza el Municipio en diagonal de norte a sur, pasando por varios sitios: los Llanos de San Bartolomé, El Guijo, el Toril, el Congosto, la Casa Amarilla, Matamora. Esta vía unía Segovia con Complutum la actual Alcalá de Henares.

Los tramos mejor conservados se encuentran cerca del Puente de El Toril, con una extensión aproximada de 200 metros, y en el Descansero de La Pocilla, (junto a La Casa de Cultura de Galapagar) con alrededor de 43 metros de longitud.

La calzada romana está catalogada como vía pecuaria, formando parte del Cordel de Suertes Nuevas, subsidiario de la Cañada Real Segoviana. Su estructura está compuesta por grandes losas de piedra asentadas sobre pequeñas piedras de granito y cuarzo sin la utilización de argamasa.

Se localizó un Miliario en el tramo de la calzada de la época del emperador Caracalla entre el 213 al 217 d.c. El Miliario es una piedra o columna que señala una milla (medida romana que equivale a 1.480 metros) y donde se realizaban inscripciones conmemorativas.

Actualmente se encuentra en dependencias del Ayuntamiento, donde fue trasladado hace más de veinte años para evitar su pérdida o robo.

Fachada principal de la Ermita de El Cerrillo, que muestra su puerta, sus cuatro ventanas y un campanarioIglesia de San Bartolomé o de El Cerrillo

En 1447 se edifica la Iglesia de San Bartolomé, más conocida como la Ermita de El Cerrillo. Su construcción se financió a través de una donación del Marqués de Santillana de 1.000 maravedíes, debido a su mal estado a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se reconstruye con piedras de granito. La última reforma necesaria se llevó a cabo en el siglo XX. Actualmente se celebra la romería de Galapagar el segundo domingo de Mayo, en honor a Nuestra Señora de los Desamparados.

Puente romano sobre el río GuadarramaPuente de la Alcanzorla

De origen romano, se localiza cerca del núcleo urbano de La Navata, sobre el río Guadarrama, a cuatro kilómetros de la capital municipal . Puente de un solo ojo, formado por un arco semicircular de medio punto, conserva la sillería del entredos de forma casi perfecta.

Mojón de piedra que marca un vedado de caza., con una inscripción labrada que muestra en año 1793Puente de Herrera

Puente de Herrera, de aspecto solido y con un solo arco.

Se construyó en la época de Felipe II para mejorar el camino hacia el Monasterio de El Escorial y llega hasta el paso de la Fuenfría. Se atribuye a la etapa de Juan Herrera, arquitecto, matemático y geómetra español.

Junto al puente podemos encontrar un mojón del año 1793, que señaliza un vedado de caza menor.

Puente del Retamar

Dos ojos del puente del Retamar, con uno de sus sólidos tajamares en primer plano, Entre los pasos y caminos creados a raíz del siglo XVI, cobra gran importancia el Puente de Retamar, paso casi obligado sobre el río Guadarrama, para ascender desde las Rozas a Galapagar y Colmenarejo, continuando hasta El Escorial.

Diversos estudios sitúan el puente en las postrimerías del siglo XVII, según un proyecto presentado en 1691 por Juan de Setién. En el proyecto, el puente se construiría completamente de piedra y contaría en un principio con cinco ojos, que luego fueron ampliados a siete. Para hacer practicable el paso el duque de Medina Sidonia (caballerizo mayor del rey), mandó colocar en 1709, un entramado de madera con cargo a las arcas reales. Estos expertos en historia local atribuyen también a Pedro Ribera la realización del proyecto, encargado por el Marqués de Vadillo en 1718.

Dos ojos del Puente de La Navata, y la abundante vegetacion alrededor, en otoño.Puente del Molino o Viejo de la Navata

Es un puente constituido por tres ojos, si bien su construcción se remonta al medievo, su infraestructura parece romana, comunicaba una zona cerealista con otra ganadera y junto a dicha construcción se encuentran unas ruinas de un antiguo molino harinero.

Puente Herreño

El airoso puente Herreño sobre el río Guadarrama, asomando entre la vegetación.Caminando por la carretera de Galapagar a Guadarrama nos encontramos con el Puente Herreño a unos dos kilómetros del cruce de la carretera de El Escorial y atraviesa dicho río.

Fue fabricado poco antes del año 1784, formando parte de las realizaciones llevadas a cabo con motivo de la construcción del “Camino Real de Madrid a Castilla la Vieja” por Carlos III., Se trata de un puente de tres tramos formados por bóvedas escarzanas. De los tres arcos iguales, el central queda enmarcado por dos tajamares coronados por dos cuerpos cónicos. La fábrica está realizada a base de sillares regulares de granito. Una gruesa imposta redondeada recorre todo el puente bajo el pretil de grandes sillares.

Presa de El Gasco

presaEs una inmensa obra de ingeniería del siglo XVIII del ingeniero Carlos Lemaur. Fue uno de los proyectos con el que la Corte española pretendió hacer navegable la conexión con el río Tajo y con la corte lisboeta.

A 750 metros sobre el nivel del mar, en un empinado valle de camino de El Escorial, la presa de El Gasco se integra durmiendo en el paisaje, con un abrazo de miles de toneladas de piedra, al curso del río Guadarrama, que transcurre suavemente bajo los inmensos 72 metros de bóveda de cañón de su base. La presa fue levantada según una técnica arcaica-posiblemente heredada de los romanos- en muros transversales de mampostería asentados con mortero, rellenando los huecos con materiales sueltos. Sería la presa más alta de su época, con 93 metros de altura. Su construcción se prolongó hasta el reinado de Carlos IV, pero en 1799 una tormenta derrumbó parcialmente el muro frontal, que ya alcanzaba 53 metros, y esto unido a los grandes problemas de construcción, hizo que se abandonase el proyecto, pero hoy día se pueden ver restos de esta obra.

Sobre la coronación de la presa hay varias encinas y pinos. A los lados hay canteras; más abajo quedan restos de los pabellones de los ingenieros y 26 kilómetros del canal que se llegaron a construir.

Piedra pequeña y plana que guarda equilibrio sobre otra más gruesaEl Canto del Peso

El Canto del Peso es un conjunto de piedras en equilibrio de origen natural, y por la belleza paisajística del entorno que lo rodea, ha sido y es uno de los lugares más emblemáticos de Galapagar.

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